Los estudiantes independientes somos el agente vitalizador de la carrera de sociología. A lo largo de los años llevamos adelante distintas iniciativas por cuenta propia y sin estar agrupados, las cuales evidenciaron nuestra capacidad de acción y la necesidad de acceder a espacios de representación institucional.
Es fundamental aclarar desde el principio que la Junta de Carrera no es lo mismo que el Centro de Estudiantes. Para entenderlo de manera sencilla, podemos pensarlo así: si el director de la carrera fuera el presidente, la Junta vendría a ser el congreso. Es el espacio institucional donde se presentan, debaten y votan todos los proyectos, las declaraciones, las designaciones de docentes y las políticas institucionales como por ejemplo la reforma del plan de estudios. Esta junta está compuesta por quince integrantes divididos entre los distintos claustros de la facultad: cinco docentes, cinco graduados y cinco estudiantes.
En este escenario, si logramos salir primeros en las elecciones, nuestra lista puede conseguir hasta tres de esas cinco bancas estudiantiles. ¿Se imaginan el impacto? Hacemos la revolución, revive Bourdieu. Pero lo interesante de nuestra propuesta es la manera en la que pensamos ocupar esos espacios. Absolutamente cualquiera de las personas que integren nuestra lista tiene el pleno derecho de sentarse en las bancas, rotando y ocupando los lugares en las sesiones. Así es como logramos destrabar la política tradicional y garantizamos una participación democrática verdadera, donde las voces no se estanquen. Queremos que puedas acercarte a cualquiera de nosotrxs y contarle tus ideas para llevarlas a la junta.
Por último, hay un dato que nos define por completo. Actualmente, el director de la carrera de sociología es Rodrigo Salgado, y frente a la pregunta de quién es nuestro candidato a ocupar ese puesto, la respuesta es contundente: ninguno. Somos estudiantes y nuestro objetivo es representar a los estudiantes. Ni más ni menos. No respondemos a aparatos políticos mayores ni nos interesan los acuerdos de poder a puertas cerradas; nuestro compromiso es con las necesidades de quienes habitamos y sostenemos las aulas todos los días.
A la vista de los debates sobre la reforma del plan de estudios pueden identificarse una serie de problemáticas curriculares que dificultan la cursada de los estudiantes, provocando efectos como la deserción, falta de claridad del horizonte profesional, la extensión excesiva de la duración de la carrera, y una desconexión punzante entre la formación académica y las demandas del mercado laboral actual.
Estos problemas no están siendo abordados de manera sistemática y perpetua debido a la falta de recursos y la ausencia de una política activa de recolección de datos que pueda dar cuenta de las trayectorias estudiantiles, cambios en los intereses que repercuten en la demanda de materias optativas, y la coherencia entre los contenidos de las distintas materias. Para solucionarlo proponemos la creación de un observatorio curricular permanente conformado por estudiantes.
El estudiante es el único actor que transita la carrera en su totalidad y de forma transversal. Mientras las cátedras tienen una visión fragmentada y estática, el estudiante posee la experiencia dinámica de la trayectoria completa. El observatorio busca profesionalizar esa mirada, convirtiendo el malestar individual en un dato estadístico capaz de intervenir en la Junta de Carrera con rigor científico.
Entre las tareas de su incumbencia se encontraría la vigilancia de redundancia y repetición de contenidos entre materias, la identificación y proposición de posibles hilos conductores temáticos y/o conceptuales transversales que permitan un aprendizaje más fluido de los contenidos y aligeren la cursada, la actualización curricular de acuerdo a las transformaciones teóricas y metodológicas contemporáneas, coordinación inter-cátedras, seguimiento de trayectorias estudiantiles y sus fluctuaciones, entre otros.
A su vez, tendrá como objetivo principal y necesario para su funcionamiento la elaboración de información pública que sirva para justificar modificaciones en el plan de estudios y tomar otras decisiones relevantes en base a datos. En cuanto a la política de recolección de datos se propone crear una base de datos de textos y autores que se leen en la carrera en base a los programas de las materias, relevamiento de datos socio-demográficos vía encuestas permanentes a través del SIU-Guaraní, focus-groups con estudiantes, entre otros.
En una coyuntura dónde las ciencias sociales pierden fuerza y su existencia se ve amenazada, el Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología ha demostrado tener una relevancia revitalizadora para la carrera. El mismo consta de una jornada de 3 días de mesas, talleres, debates y actividades varias en torno a las prácticas y teorías sociológicas de nuestro territorio nacional. Es una instancia destinada a lxs estudiantes de grado de sociología, buscando revalorizar la producción de conocimiento que se realiza durante esta etapa de la vida académica.
El ENES es además una iniciativa única en su carácter federal, autogestivo y horizontal, alcanzando a más de 200 estudiantes de 10 universidades distintas del país, y con el potencial de extenderse a las universidades con financiamiento privado y aquellas con modalidad virtual. De esta manera, fomenta el intercambio entre estudiantes de una misma disciplina enmarcados en contextos sociales, políticos, territoriales y económicos diferentes, ampliando los márgenes de aquello que se estudia en las aulas y trazando redes entre instituciones y futurxs colegas. Por otro lado, se promueve al interior de cada facultad la participación y organización de lxs estudiantes, propiciando el encuentro, fortaleciendo el lazo social y enriqueciendo debates internos, como puede ser la actualización de un Plan de Estudios, entre otros.
Por eso creemos que promover este encuentro de manera sostenida a través de medios institucionales se constituye como una decisión estratégica favorable para el estudiantado. Para esto se debería conformar una comisión abierta al comienzo del año lectivo que facilite la organización interna de nuestro estudiantado, garantizando la participación en el ENES, el financiamiento y la difusión a través de los canales institucionales. A su vez, esta comisión deberá sostener las iniciativas que surjan de la organización federal.
Nuestra propuesta es que deba haber al menos un práctico virtual obligatorio por cada cátedra de materias obligatorias, con un cupo que no supere el 15% del total de los inscriptos por cátedra. El cupo del 15% garantiza que el recurso llegue prioritariamente a quienes presentan certificados de trabajo o tienen personas a cargo, atacando directamente la deserción en el tramo inicial de la carrera, donde los horarios laborales suelen colisionar con la oferta académica, pero sin perjudicar a los prácticos presenciales.
A partir de la pandemia se acrecentó una vacante en lo incumbente a la educación virtual. A día de hoy tres carreras de sociología son completamente virtuales en el país: Universidad de Flores, Universidad de Tres de Febrero, y Universidad del Chaco Austral. Esto demuestra una demanda existente y una tendencia irreversible hacia la bimodalidad que no podemos seguir ignorando sin profundizar la brecha de accesibilidad para aquellos estudiantes (cada vez más numerosos) que, por razones laborales, de cuidados o de distancia geográfica, se ven obligados a interrumpir sus trayectorias ante la rigidez de la presencialidad exclusiva.
En nuestra carrera esta modalidad se limita únicamente a unas muy pocas materias optativas, ofertadas de manera rotativa según cuatrimestres. Esta oferta es errática y marginal, lo que impide que el estudiante pueda planificar su cursada con previsibilidad. Los datos muestran que las inscripciones en las pocas materias virtuales están por encima de la media, evidenciando que existe un "estudiante real" que la estructura actual de la carrera ha decidido dejar fuera del aula.
Nuestra propuesta es la creación de una Usina de Traducción y Digitalización de Textos, un espacio de trabajo colaborativo entre estudiantes avanzados, graduados y docentes, orientado a la soberanía pedagógica.
Por un lado la necesidad nace de que el material de estudio que puede proporcionar cada cátedra o que se decide incluir en los programas, muchas veces se ve limitado por el acceso a tales materiales en condiciones legibles. Textos que pueden resultar pertinentes pedagógicamente terminan siendo excluidos o sustituidos por versiones de menor calidad debido a que solo circulan en fotocopias degradadas, ediciones descatalogadas o, fundamentalmente, en idiomas extranjeros. Esto último en especial con publicaciones demasiado antiguas o, por el contrario, demasiado recientes. Esta barrera no solo empobrece el debate académico, sino que cristaliza una brecha de acceso al conocimiento actualizado.
Por otro lado, muchos de los textos actuales son "fotos" de fotocopias que impiden, por ejemplo, el uso de lectores de pantalla para estudiantes con discapacidad visual, o se encuentran con marcas, rayones, o malos escaneos que dificultan su lectura. La Usina garantizará que cada PDF sea un documento procesable, editable y legible. Teniendo en cuenta que hoy en día gran parte de los materiales de estudios ya se encuentran digitalizados, la labor de mejorar mediante edición de imágenes o escaneo con tecnología OCR, no implica un esfuerzo ni una asignación de recursos extraordinaria, sino más bien la necesidad de una labor constante.
Esta propuesta beneficiaría tanto a profesores como a alumnos. Al eliminar la barrera del idioma y la degradación del soporte físico, garantizamos que la selección bibliográfica de las cátedras se guíe por la excelencia académica y la pertinencia científica, y no por la simple disponibilidad de un texto legible en la fotocopiadora de la esquina.
Históricamente, la carrera de Sociología ha contado con una oferta de verano que, aunque reducida, permite a los estudiantes adelantar materias o recuperar el ritmo de cursada. Sin embargo, el bache académico del receso invernal permanece como un tiempo muerto que, en una carrera con un promedio real de duración que excede los 8 años, resulta un lujo que no podemos permitirnos.
Nuestra propuesta es la creación de un Ciclo Intensivo de Invierno, bajo una modalidad de cursada acelerada, igual a la de verano, durante las semanas del receso de julio. Esta propuesta no es imposible: muchas universidades y facultades de la UBA ya cuentan con un curso de invierno intensivo. El mismo permitiría agilizar el flujo de estudiantes y reducir drásticamente el tiempo de recibida.
Actualmente, la carrera de Sociología exige la acreditación de tres niveles de idioma extranjero, los cuales deben cursarse, rendirse libres, o rendir globalmente los 3 niveles en un solo exámen, exclusivamente bajo la órbita de la Facultad. Esta rigidez administrativa ignora las trayectorias previas de los estudiantes, forzándolos a dedicar tiempo y recursos a contenidos que ya han sido evaluados y certificados por otras instituciones.
Nuestra propuesta consiste en el reconocimiento directo del First Certificate in English (FCE) y certificaciones superiores como equivalentes a los niveles de inglés obligatorios de la carrera. El Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (MCER) garantiza que quien posee un FCE tiene las competencias necesarias para la comprensión de textos académicos complejos. Negar esta equivalencia es una arbitrariedad burocrática que no se sustenta en criterios pedagógicos, ya que las exigencias de la carrera en materia de inglés son cubiertas con creces por este estándar internacional. El reconocimiento automático permite que el estudiante utilice ese tiempo en materias específicas de la carrera, acelerando su egreso en un contexto donde la duración real de la licenciatura es un problema crítico.
Una carrera que piensa lo social no puede ser ajena al campo de la cultura. Hoy por hoy, lo que podríamos denominar “actividades culturales” impulsadas por la carrera son escasas por no decir nulas. Iniciativas como Socio Podcast, que lograron repercusión y funcionaban, fueron paulatinamente dejadas de lado. Ni nuestra carrera y disciplina parecen tener incidencia en el campo cultural, ni este parece penetrar en las aulas para enriquecer el debate.
Creemos que es de suma importancia poder acercar de vuelta la vida académica a la cultura para formarnos como mejores profesionales, pero también para fortalecer la integración entre quienes transitamos la carrera. Para esto pensamos fomentar y exigir un uso intensivo de los auditorios de la facultad con diversas actividades como proyecciones, ciclos de debates, talleres literarios en conjunto con las cátedras de sociología del arte y la cultura.
A su vez, como medida concreta proponemos celebrar anualmente una Feria del Libro de Sociología invitando a editoriales académicas con la contraprestación de donación de libros a la biblioteca de la facultad. Durante el evento habría también charlas de editores, paneles y presentaciones de libros. Una iniciativa así podría además generar una atención e interés que exceda al público de la facultad y atraiga a más personas.
Sabemos que nuestra facultad está emplazada en un territorio con una complejidad social y urbana profunda, teñido por desigualdades y carencias. A pesar de ello, y de ser una facultad entera abocada al estudio de la sociedad con el fin de mejorarla, queda a la vista la gran desconexión que hay entre lo que sucede en las aulas y lo que sucede en el barrio, es decir, lo que aprendemos y lo que le damos efectivamente a la comunidad que pertenecemos. En un momento de ataque a las ciencias sociales ¿No deberíamos preocuparnos de demostrar que podemos ayudar a la sociedad para así crear una opinión pública favorable?.
Creemos que, si bien los recursos son escasos, la carrera de Sociología tiene un capital humano excepcional que podría hacer aportes valiosos para los vecinos del barrio y así retribuir parte de lo que nos dan. Especialmente contamos con una variedad de cátedras de sociología urbana o con vinculaciones territoriales, todas con equipos docentes sumamente calificados.
Nuestra propuesta es conformar una mesa de trabajo conjunto entre cátedras de modo tal que se puedan llevar adelante proyectos con impacto real en el territorio. Esto podría funcionar como un espacio de investigación o como un proyecto PIVAS, o también de modo tal que los distintos trabajos y esfuerzos de profesores y estudiantes de cada cátedra se enmarquen dentro de una propuesta construida en conjunto y apunten a colaborar a un mismo objetivo cuatrimestral o anual.
Sabemos que el entramado institucional y burocrático de la UBA es complejo, y los problemas son una constante. Desde un inconveniente con el SIU-Guaraní a la hora de anotarse a materias, hasta consultar cómo funcionan las orientaciones, tener una duda respecto a la carrera implica tener que averiguar, en primer lugar, a quién le corresponde responder. Los límites y responsabilidades entre las distintas oficinas y direcciones no resultan siempre del todo claros, volviendo a las consultas un engorroso proceso de enviar mails a distintas direcciones de correo y aguardar la respuesta.
Nuestra propuesta es poder trabajar en torno a las dudas más frecuentes con el fin de sistematizarlas y crear un bot de consultas que agilice el proceso, mejorando tanto el acceso a la información de los estudiantes como también aligerando el trabajo de la dirección de carrera.
A lo largo de la carrera los estudiantes producimos monografías, ensayos e investigaciones en el marco de materias. Estas producciones rara vez son publicadas en revistas, dossiers, o expuestas en jornadas, y solo son entregadas para aprobar la materia para las que fueron hechas ¿Cuántos de estos trabajos se pierden a lo largo de los años? El tiempo y esfuerzo de los estudiantes, arrojado al vacío, se torna irrecuperable. Nuestra propuesta es la creación de un repositorio digital de trabajos de estudiantes que permita la acumulación y el acervo de conocimiento, sirviendo a los próximos estudiantes como antecedentes para futuras investigaciones, evitando la fragmentación del conocimiento y otorgando valor institucional al esfuerzo académico del claustro estudiantil.
Además, el repositorio servirá tres funciones clave. En primer lugar operará como una guía de "estado del arte" para nuevos estudiantes, que permitirá observar cómo se han abordado ciertos problemas sociológicos en años anteriores. En segundo lugar, el análisis de los trabajos alojados en el repositorio permitirá identificar cuáles son los intereses temáticos emergentes de los estudiantes, funcionando como un indicador para la planificación de políticas institucionales de la carrera. Y, en tercer lugar, el repositorio garantizará que la producción de la universidad pública vuelva a la comunidad. Muchos de estos trabajos son, por ejemplo, investigaciones territoriales o análisis de políticas públicas que hoy día no encuentran la visibilidad necesaria para ser utilizados y podrían ser relevantes para organizaciones sociales, sindicatos o el estado.
Todas las ideas merecen ser debatidas. La llevamos a la Junta de Carrera para someterla a discusión.
LLENAR FORMULARIOUna plataforma web que recopila reseñas de estudiantes con el fin de facilitar la elección de materias centralizando y democratizando la información. Además permite compartir apuntes, resúmenes y otros materiales de manera sencilla y sin intermediarios.
Lxs estudiantes independientes fuimos los únicos que intervinieron en el debate sobre la reforma del plan de estudios con propuestas fundamentadas por datos empíricos a través del análisis de todos los planes de estudios de las carreras de sociología del país y encuestas a compañerxs.
Esta revista de teoría social y humor recopila textos de cualquier estudiante que desee participar. El fanzine llevado adelante por estudiantes de sociología lleva 2 años en funcionamiento, con 8 ediciones y más de 800 copias distribuidas propagando la espora de las ciencias sociales.